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Conferencia adolescencia

Sábado 5 de Marzo

«Periodo de la vida humana que sigue a la niñez y precede a la juventud». Es la definición de adolescencia que recoge el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), pero, aunque parezca de entrada fácil de entender, la realidad es que cuando llega aparecen las dificultades para afrontarla tanto por parte de sus protagonistas como de sus progenitores. La psicóloga burgalesa Ana Elúa, que desempeña su labor profesional en el Hospital Río Ortega de Valladolid, dio ayer unas pautas a los padres sobre cómo relacionarse con sus hijos en una conferencia organizada por Arlanza.

«En un adolescente, la libertad absoluta se vive como abandono»

«La adolescencia es una etapa muy especial, que yo contextualizo desde el duelo, donde el niño tiene que despedirse de su infancia y eso genera angustia y ansiedad», subraya Elúa, que extiende ese mismo proceso a los padres en el sentido de que «tienen que posicionarse en otro momento generacional». Es decir, «que deben renunciar a su juventud y a ese hijo deseado que habían imaginado y que puede que no coincida con la realidad», señala la experta. Un ejercicio que, según esta psicóloga, no significa que el trato entre ambos no sea de tú a tú, pero manteniendo claro que «no son amigos y que sigue siendo una relación asimétrica». En este sentido, aconseja a los padres interesarse por lo que hacen sus hijos y no entrar en el discurso de que «todo es una tontería» porque en ese caso se corre el riesgo de que «se rebele» y perjudique la convivencia. Escuchar a los adolescentes, buscar espacios de diálogo, pero sin dejar de ponerles con «firmeza» ciertos límites, como son por ejemplo el tema de los horarios, dado que «siempre tratarán de conseguir todo aquello que tiene que ver con el mundo adulto».

«Un adolescente vive la libertad absoluta como un abandono por parte de los padres, que si le dicen ‘haz lo que quieras’ puede iniciar una escalada de conductas transgresoras solo para buscar que alguien le diga que pare ya», comenta Elúa, a lo que añade que sus sensaciones «se sitúan entre la dependencia y la independencia pero viviéndolo de manera extrema». Autora de varias publicaciones, esta psicóloga nacida en Burgos contextualiza también la relación entre padres e hijos dentro de la sociedad actual y del momento de crisis, donde a veces, sin querer, «el mundo adulto transmite mensajes de derrota». Esto hace que esos sentimientos de tristeza y ansiedad propios de esa etapa de la vida se intensifiquen porque «hoy en día no podemos decir a un adolescente que va a haber un futuro para él». Un tema del que hablan entre ellos con mucha frecuencia, llegando a conclusiones del tipo «‘para qué voy a estudiar y esforzarme si no hay trabajo’». De igual forma y en este mismo contexto, explica que se pueden intensificar los actos violentos porque «cuando no podemos gestionar la angustia la sacamos hacia el exterior con conductas agresivas y eso se da mucho en los adolescentes».

Elúa distingue claramente entre mimar y querer; entre dar al niño todo lo que quiere y hacerle frágil para el futuro, o entender que por el hecho de vivir en este mundo se tendrá que enfrentar a situaciones «frustrantes» y al «sufrimiento», además de que ese amor significa también «ser consciente de que un niño es una persona con sus propios deseos y necesidades».